Vitamina L: Me las arreglo con un poco de ayuda de mis amigos
Febrero gira en torno a una cosa: el amor. O como nos gusta llamarlo: Vitamina L. Este mes exploraremos las distintas relaciones que no sólo ayudan a definir quiénes somos, sino que nos acercan a nuestro yo más feliz y sano.
Empecemos la serie con una relación que se ha demostrado esencial para nuestra salud y bienestar: La amistad.
¿Qué sería de la vida sin nuestros amigos? ¿Un poco sola? Probablemente. ¿Mucho menos divertida? Yo creo que sí.
Pero ¿podría afectar también a tu salud el hecho de no tener amigos? Varios estudios dicen que sí.
En 2006, se realizó un estudio, en el que participaron 3.000 mujeres diagnosticadas de cáncer, para ver qué efecto tenía la amistad en las pacientes de cáncer. Los investigadores descubrieron que las mujeres que tenían 10 o más amigos íntimos tenían cuatro veces más probabilidades de recuperarse de la enfermedad.
En Las chicas de Ames: una historia de mujeres y una amistad de 40 años, la autora Jeffery Zaslow, comparte hallazgos similares. La historia gira en torno a Kelly Zwagerman, superviviente de un cáncer, que se apoyó en sus amigas de toda la vida mientras luchaba contra la enfermedad.
Cuando a Kelly le diagnosticaron cáncer de mama en 2007, se puso inmediatamente en contacto con sus mejores amigas de la infancia, que la colmaron de amor y apoyo. Una mujer le envió una batidora y recetas de batidos después de que Kelly se quejara de dolorosas llagas en la garganta a causa del tratamiento. Otra tejió un gorro para Kelly, sabiendo que tendría frío en la cabeza cuando empezara a caérsele el pelo por la quimioterapia.
Kelly, que desde entonces ha superado la enfermedad, atribuye su recuperación a su amistad de toda la vida con las mujeres de Ames, Iowa.
Pero la amistad no sólo es importante para quienes padecen enfermedades potencialmente terminales, sino que también proporciona el apoyo que cada uno de nosotros necesita para vivir lo mejor posible. Me utilizaré a mí misma como ejemplo: Rodearme de amigos íntimos hace que los buenos momentos sean estupendos y los malos, soportables. Mis amigos también me mantienen en el buen camino. Tengo tendencia a morder más de lo que puedo masticar, lo que significa que a veces me agobio tanto con mis compromisos que pierdo de vista mis grandes objetivos. Si no fuera por el apoyo constante de mis amigos a mis esfuerzos -y por sus amables recordatorios de por qué me esfuerzo tanto- no tendría tanto éxito ni sería tan feliz.
O, como cantaba la leyenda de la música John Lennon: "Me las arreglo con un poco de ayuda de mis amigos".
¿Y tú? ¿Por qué no te reúnes con tus amigos favoritos esta semana? Es una forma estupenda de darte una megadosis de vitamina L.
Publicado: Junio 8, 2024
Actualizado: Noviembre 6, 2024